Tedio invernal

Una mochila cargo
cuando bajan las nubes
hasta mi nuca gacha
e impiden que huya

en esta tarde pálida
que empina su esqueleto
de llover cansada
sobre árboles rígidos

aquí están sus sombras
pendientes de nostalgia
son rayos infinitos
y agujas de crochet

rincón de humo rancio
quietud que me despierta
y la puerta trabada
para correr, para volar

no habrá caricias nuevas
si no se va primero
el vértice molesto
del rencor que fue.

Amigas lágrimas

Las palabras no llegan donde tienen que llegar
y a eso sirven las lágrimas que salen a rodar,
caminan entre mi ropa y trepan níveos pañuelos,
van cayendo en mi almohada y se unen en el sueño.
Juegan entre mis cabellos o saltan de la nariz al suelo.
Lastiman y lavan al tiempo, quieren correr de prisa
para no dejar pruebas, para dar espacio a la risa.
Duermen en público, salen en el silencio, se empequeñecen
de vergüenza, pero vuelven cuando cae la noche.
Son evidencias, son marcas, pero son amigas mías:
Están cuando las necesito y saben quedarse escondidas.