Presente en Buenos Aires

Presento el libro Sombras de Colores en la 43° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Es 4 de mayo, día en que cumpliría años mi bisabuelo Cristóbal Santiago.

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Guía definitiva para vencer la vergüenza de mostrar tus escritos

Existe un punto de quiebre en la vida de toda persona que ama escribir. Es ese momento en el cual uno se atreve a mostrar algo de lo que ha creado.

Ese instante, lo que uno siente y lo que nuestro lector dice (o lo que uno entiende que dice) nos marcan a fuego. Puede ese acto determinar incluso si nosotros continuaremos remando en el mar de la escritura o nos dedicaremos definitivamente a hacer cosas más importantes que juntar palabras estúpidas.

Cualquier persona algo despierta puede saber o intuir la importancia de ese momento.

Y estoy convencida de que la elección que hacemos de nuestro primer lector está en sintonía con esa idea. Así elijamos a una persona que nos aliente o a una que nos desampare ante nuestra obra, estaremos buscando lo que necesitamos.

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Un deseo

Del infierno la semilla

es un deseo.

Alabanza a la determinación

del enfermo crónico

que borró senderos inexistentes

que trazó un arco sin iris

que ensució la tierra con flores.

Un deseo obstinado escribió

bajo la almohada del paciente

la fórmula para que no muriera

en el infierno de los sanos.

 

Ana Ocáterli

Del libro Sombras de Colores. Descargá el EBook, aquí.

Se puede compartir, citando a la autora. Gracias.

En el mar violeta

 

“Julián me había dicho una vez que un relato era una carta que un autor se escribía a sí mismo para contarse cosas que de otro modo no podía averiguar”.

Carlos Ruiz Zafón (La sombra del viento)

 

Soy un perdedor. No es que acostumbre derrochar dinero en el casino, ni que sea malo jugando al truco, ni que me falte talento para seducir a una mujer. Lo que me sucede es que pierdo todo, todo, todo. Muchas veces he tenido la sensación de llevar algo que solo se me desprende. No entiendo cómo algunas personas pueden acumular y guardar. ¿Alguien de aquí conserva su primer teléfono celular? Bueno, te felicito. Yo perdí todos los que he tenido, menos el que llevo, por ahora.

Ayer a la tarde creí haber encontrado la razón de mis pérdidas. Fue en aquella galería comercial, donde entré casi sin pensarlo tal vez para refugiarme del sol.

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Escribir para vender

La publicación de mi primer libro, este año, planteó en mí un interrogante ¿Ahora escribo para vender? Cien ejemplares de Sombras de Colores recibí en mayo y aún me quedan más de treinta sin entregar. Si lo pienso por este lado, me convendría buscar un trabajo de periodista freelancer y dejar de redactar post en un blog sin publicidad.

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