La busqué tras el mueble
de un lugar estrellado,
en lo que pensé, ingenua esa noche
y en tu cigarrillo apagado.

Me fijé en las baldosas
de tu diario camino,
de mi constante espera
sin presentir lo que vino.

Le pregunté a las luces
que tu rostro alumbraban,
cuando vos reías
y allí se quedaban…

No supieron dármela

esos temas que volaron
ni la fuga de una amiga,
ni mis años desperdiciados.

Con todos mis sentidos
aún la estoy buscando,
encontrándome al destino
que me sigue conversando.

No fue producto de una hipnosis
ni del roce de tus dedos,
tal vez vos sepás la razón
de por qué tanto te quiero.

 

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