En nuestro corto tiempo

di sólo aquello que tenía.
Mi piel como es mostré:
en parte tibia y a veces fría.

Se abrió el mundo nuevo
caminando a tu lado,
navegando por tu río
y soñando su costado.

La sorpresa no esperé
en la siesta que llovía,
sin querer la nuez probé
que en tu rincón escondías.

No logré soportar la hiel
que mi lengua sintió.
Tu verdad me dolió
y la cubrí con miel.

 

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