Guía definitiva para vencer la vergüenza de mostrar tus escritos

Existe un punto de quiebre en la vida de toda persona que ama crear con palabras. Es ese momento en el cual uno se atreve a mostrar sus escritos.

Ese instante, lo que uno siente y lo que nuestro lector dice (o lo que uno entiende que dice) nos marcan a fuego. Puede ese acto determinar incluso si nosotros continuaremos remando en el mar de la escritura o nos dedicaremos definitivamente a hacer cosas más importantes que juntar palabras estúpidas.

Cualquier persona algo despierta puede saber o intuir la importancia de ese momento.

Y estoy convencida de que la elección que hacemos de nuestro primer lector está en sintonía con esa idea. Así elijamos a una persona que nos aliente o a una que nos desampare ante nuestra obra, estaremos buscando lo que necesitamos.

Cuando la red humana es presencial y directa, como en la formación Germinar.

Vivir sin smartphone: desconexión total

Desenchufarme por completo. Creí que iba a ser hermoso estar sin teléfono ni whatsapp. Quizás me había quedado con una idea romántica de la desconexión total. La última vez que…